Bienvenida
Estimados alumnos, papás, profesores, personal administrativo y de servicio que conformamos la comunidad educativa del Bachillerato y Secundaria Ibero.
¡Bienvenidos! al presente ciclo escolar, los invito a poner en manos del Buen Dios nuestras vidas y nuestros trabajos para que Él haga fecundas nuestras obras, que todo sea para su mayor gloria. Particularmente demos gracias a Dios por la apertura de la Secundaria Ibero, esto nos ofrece la posibilidad de contar con una formación que garantice el perfil que se espera de una persona formada en una institución jesuítica.
El modelo educativo del colegio Ibero se desprende de la experiencia espiritual de Ignacio de Loyola, de la manera como el santo fue encontrando el camino para la realización plena como personas frente a la complejidad de la existencia humana y frente a los desafíos que la historia nos va presentando en la sociedad. El humanismo de nuestro modelo educativo está centrado en Jesucristo que ve el corazón de la persona y que la lleva a rehacerse, a emprender la posibilidad de realizarse, de caminar con otros desde el horizonte del evangelio.
La inspiración, la tradición y el modelo educativo de la Compañía de Jesús no son definitivos e inamovibles, sino que para su dinamismo implican la actualización en el ser de cada persona, en el contexto socio-histórico del tiempo que nos toca vivir, y de manera especial frente a los desafíos que nos plantean los jóvenes, en su manera de estar y sentir, frente a su modo cultural y a los embates sociales, de cara a la vivencia de la verdad y la justicia como caminos seguros y universales de realización humana.
En síntesis, hacer de la Ibero un colegio distinto implica la vivencia de la espiritualidad ignaciana como una experiencia de vida que genera la sensibilidad para construir una identidad personal y colectiva abierta y flexible frente a la realidad de las alumnas y alumnos, involucrado en los grandes procesos de la humanidad y comprometida con la realidad que le da contexto y sentido a nuestra pretensión de formar hombres y mujeres para y con los demás.
Hacer la diferencia o ser diferentes a otros nos abre a la posibilidad de vivir creativa y corresponsablemente la búsqueda de la verdad que nos hace libres.
Mtro. Juan José Esquivias L., SJ
Director General.